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jueves, 22 de mayo de 2014

Las Palabras

Estoy equivocada, completamente equivocada. Intento huir de cosas y personas  de las que no puedo huir. Intento dar otra oportunidad para que por fin sean la persona que yo creía que eran, pero creo que no tiene sentido.

Cuando alguien te hace daño no es tan fácil remediarlo. Cuando durante meses te han demostrado que no vales, que no quieren verte, que no quieren desperdiciar ni un minuto de su tiempo contigo, que sobras en todos los sentidos… cuando lo han hecho tantas veces, en tantos momentos en los que lo último que necesitabas era eso…

Cuando confías en alguien y traiciona tu confianza con desprecio, te sientes vulnerable, te sientes expuesta. Tu cabeza no para de pensar en lo que hará con esa información. Recuerdas la cantidad de veces que puso a parir a otras personas en tu presencia, y piensas en lo que dirá de ti por ahí.

A veces, cambia la situación de nuevo. Cambia porque tú quieres que cambie, es cierto, porque no has superado el desastre, no lo aceptas y necesitas que vuelva la persona que creíste que era, la persona en la que confiaste, por un momento.

Es cuando te das cuenta de que no funciona porque la falta de confianza te traiciona una y otra vez. Porque en el fondo sabes que sobras, que no vales nada, y que eso nunca cambiará. Sabes que solo es un proceso pasajero.

Cuando alguien te dice que no quiere verte. Cuando nunca se acuerda de ti. Cuando puedes contarle la misma historia una y otra vez porque jamás presta verdadera atención a lo que le estás contando… eso no cambia nunca, el problema es si eres capaz de aceptarlo… o no.

Creo que yo lo estoy aceptando. Pero todavía duele.

Algunas personas se excusan en determinadas frases hechas. “Yo no te prometí nada” es una de las más típicas. Como si fuéramos críos… parece que para portarse bien con alguien hay que decir “y no te haré daño, te lo prometo” y si no lo dices no cuenta, puedes hacer todo el daño que quieras porque no has prometido nada.

Otra es cuando te lías con alguien y te dice “no ha habido nada entre nosotros”. Cuando solo ha sido una noche, o dos… es duro, pero… cuando han sido muchas más, aparte de largas conversaciones, cenas, etc… es lo más cruel que pueden decirte. Para una mujer eso significa, “no vales nada”, “no significas nada”, “he perdido mi hermoso tiempo contigo”… es cruel.

Si ha habido algo, claro que si, ha habido sexo, ha habido confianza, ha habido tiempo compartido… es algo. Es una relación, incluso cuando no entra en tu categoría personal de rollo o novio, es una relación.
El problema es cuando vuelve la persona que creías que era y de repente todo cambia de nuevo. Parece que vuelve la confianza, pero no es así. Por tu parte no puede haber confianza, por mucho que lo intentes, las palabras tienen demasiada fuerza en tu cabeza y sabes, que no hay mucho más que decir, que digan lo que digan no hará que todo lo anterior salga de tu cabeza. Simplemente ya no podrás creer lo que oyes.

Todos hemos vivido situaciones así. Son difíciles. Sobre todo para las personas que no saben perdonar… como yo.

La última la he provocado yo. Es curioso. No me conozco a mí misma, aunque la verdad es que llevo mucho tiempo perdida con respecto a mi persona.

Confié en alguien y tuve un “nada” de esos que para mí fue “algo”. Me niego a pensar que fue tiempo perdido sin ningún tipo de significado. Al menos para mí no fue así. Yo le veía como una persona divertida, creativa, atractiva y sincera. Me atraía sobre todo su inteligencia. Jamás pensé que fuera de aquellos que, cuando se cansan, conocen a otra, o sus situación cambia, te dicen cosas como “no te prometí nada”, “no ha habido nada entre nosotros” o lo peor que me dijo “no me atraías para nada”.

Hace poco mi depresión llegó a límites increíbles e incontrolables por otra situación que nada tenía que ver con esta persona. Y volvió aquel ser que yo había tenido en alta consideración tiempo atrás. Su discurso cambió. De repente yo era una persona inteligente y atractiva. No recordaba nada de lo que me había dicho durante meses y yo decidí creerle porque era lo que necesitaba en ese momento. Necesitaba que alguien me dijera “si vales, no eres una pérdida de tiempo”.

Pero en realidad nada ha cambiado. Por mucho que esta persona me mienta ahora, ya sea por lástima o por el sentimiento que le impulse a animarme ahora que lo necesito… ya sea porque le pedí que me mintiera y me ha hecho caso… nada ha cambiado.

Cuánto daño hacen las palabras a veces y qué poca importancia le dan algunas personas…

Si dejara de hablarle, su vida no cambiaría en absoluto, jamás se acordaría de mí, no sabría ni que existo. Le hablo porque necesito que me mienta, pero en el fondo sé que son mentiras.

Es una situación completamente ridícula porque no hay nada que yo pueda hacer para volver a creerle.
Es curioso que aún así ni siquiera piense que es mala persona. No, creo que es buena persona, que tiene un gran corazón. Solo que en su corazón no hay espacio para mí y conmigo fue bueno de manera fugaz.

Todos lo hacemos, a veces sin darnos cuenta. Hacemos daño a gente que nos rodea porque no les damos importancia, porque para nosotros son gente pasajera, pero a veces, por algún motivo, una de estas personas nos da importancia a nosotros y entonces, todo lo que hacemos o decimos les afecta.

Bueno, yo nunca he utilizado esas palabras, es cierto. Pero tampoco he mantenido una relación física con nadie que no me atrajera o me gustara de algún modo. Si bien es verdad que nunca he querido meter a alguien en mi vida tal y como la sociedad considera que debes hacerlo, jamás me he arrepentido de estar con nadie, y jamás le he hecho a esa persona arrepentirse de haberme conocido, o al menos eso he intentado. Hay muchas maneras de terminar con las relaciones, y muchas de ellas no son crueles.

Le escribí mensajes durante mucho tiempo. De vez en cuando le echaba de menos y le escribía. La mayoría de las veces no hubo respuesta o la respuesta fue fría, seca y cortante.

¿Qué es una relación si no una interacción entre dos personas?. ¿Por qué entonces hay gente que es capaz de describir eso como un nada?...

No sé qué hacer para confiar otra vez y el caso es que lo necesito para no sentir con cada cosa que hace o dice que molesto, que sobro… No sé qué hacer ahora mismo… Podría olvidarme, es lo que haría él si estuviera en mi situación… El es muy de rendirse…

Creo que necesitaría que me demostrara que existo, que alguna vez me tiene en cuenta, pero me da miedo que eso no ocurra y yo vuelva a sentirme un “nada”.

Dice que somos de la clase de amigos que se cuentan las cosas en confianza… eso era lo que yo creía hace tiempo, en esa era la relación que creía que había, una relación de confianza, de amistad sincera, y después resultó que no era así… se tomó muchas molestias en demostrármelo… dijo que no quería verme, dijo que nunca le había atraído, dijo que no había prometido nada, dijo que no había nada entre nosotros, que no éramos tan amigos, hizo que todas aquellas bromas y todas aquellas risas me parecieran burlas por su parte… cada cosa que le dije que me dolía la repitió una y mil veces, sin importarle nada. Despareció del todo…  y ahora…

Cuánto daño hacen las palabras…


Si al menos se hubiera rendido conmigo, habría significado que en algún momento sí le importé, si fuimos amigos… pero no fue así. Nunca se rindió, porque para rendirse, primero hay que intentarlo.