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viernes, 7 de noviembre de 2014

Como

Dejaste todo el peso en mi cabeza. Nadando, yo sola en un mar de dudas que habías construido tú. Esquivando cada una de tus historias, pasadas, presentes y futuras, sin saber cuál era la mía, donde estaba yo.

En tu cabeza estabas cambiando, me veías y yo era tu futuro, tu compañera, tu cómplice. Pero cuando yo te preguntaba me dejabas hundirme más en el mar de dudas que habías creado. No me hacías brillar, no me hacías existir.

Pretendías que yo sola entendiera, de alguna manera, que era tu persona… pero yo necesitaba ayuda, necesitaba de ti para entender eso, igual que te había tenido para entender lo contrario durante tanto tiempo.

Me cansé de luchar entre lo que me demostrabas y decías y lo que yo creía que sentías y decidí aceptar cada palabra y cada hecho, tal cual venían. Dando por hecho que todo seguía igual, que no avanzaríamos, que lo importante no era yo… que yo, al final, no podía darle importancia a nada.

Te pedí ser una canción bonita, pero nunca fui una, solo escuché las que eran las demás. Te pedí ser un poema, pero nunca fui uno, solo leí los que fueron de otras. Te pedí que me abrieras tu corazón, pero no eras capaz, solo me abrías una ventana para que mirara dentro y era demasiado pequeña.

Veía una luz al final del negro túnel en el que me habías metido… pero no era capaz de llegar a ella entre tantas historias inacabadas, tantos recuerdos malditos, tanta suciedad que me rodeaba. Te pedía que me dieras la mano… pero querías que llegara sola donde otras no habían llegado, sin palabras, sin compromisos, sin entender tu corazón, sin saber que yo era la reina.

Cometí un error. Porque si fuera perfecta, sería grotesca, amor mío.

Cometí un error, provocado por el caos, provocado por una nueva historia más, por la inseguridad a la que me tenías acostumbrada y la tristeza que me estaba rodeando. Provocado por el silencio, por no saber de ninguna manera, la importancia que yo tenía y sobre todo, la que tenía ellas.

Cometí uno porque estaba agotada. Como explicarte. Como hacerte entender si tú estás tan lejos. Como decirte que el futuro es nuestro. Que yo estoy fuera de la caja y ese suceso está dentro. Como darte la mano yo a ti, si estoy cansada de hacerlo y tú no me la das a mí.

Como decirte que necesito que me digas todo lo que me has dicho hoy sobre nosotros, pero a la cara, mirándome, con besos, con cariño, al oído, haciendo que cada palabra entre en mi cabeza y la saboree y la entienda.

Como puedo decirte que puedo perdonar cualquier cosa excepto el silencio al que me tienes sometida, que el silencio hizo que mi imaginación fluyera, que la ambigüedad hizo que el terror se apoderara de mi. Que sentí que no tenía elección alguna, que no había otro camino más que el que tomé hablando con ella.

Como pedirte que me devuelvas uno de mis muchos perdones, que me lo regales, que estoy agotada de sufrir y necesito paz contigo, una paz de meses rodeada de paciencia y de amor. Como pedirte que salgamos de esto juntos y dejemos que nos destruya.

Como explicarte que incluso siendo débil, soy la mujer más fuerte del mundo.

Como hacerte ver que esto es un error más que podemos superar.

Como hacerte ver que te quiero. Pero sigo necesitando que seas el fuerte. Que puedo confiar en ti pero necesito algo grande y romántico. Que puedes confiar en mí, porque jamás volveré a repetir ese error.

Como explicarte que mientras me dices que habías abandonado tu adicción estás planeando comprar tu droga y te justificas con un “solo era un día, de tantos que pasaré sin drogas” y eso anula tus palabras. 

Como pedirte que seas fiel a lo que dices, que luches contra tu lado oscuro y te cobijes en mi cuando te tientes a ti mismo.

Como explicarte que necesito que te creas a ti mismo, para creerte yo después.


Como pedirte que le quites importancia a esto, respires, y como he hecho yo cientos de veces por nosotros… montes en tu caballo blanco, te pongas tu armadura y me rescates, porque hoy, por fin, soy yo la débil. Y estoy asustada.