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domingo, 2 de febrero de 2014

Si volviera atrás

Hoy han abierto mi caja de Pandora. Supongo que tengo que enfrentarme a todo esto de una vez, pero no puedo con todo junto.

Me equivoqué en mi elección. Me dio miedo. No quería volver a enamorarme, no quería volver a sentir tan pronto. Estaba en un mal momento de mi vida. Completamente destruida y descompuesta. Podría poner mil excusas, pero no existen las excusas.

Cerré la puerta. Le he echado de mi vida y ahora no puedo recuperarle. No puedes tener a alguien queriéndote sin recibir nada a cambio durante tanto tiempo. Al final desaparecen, porque no se puede soportar que alguien tenga tu corazón en un puño, acorralado, aprisionado, sin dejarlo latir, ni respirar.

Elegí la indiferencia. Elegí no existir.

Ahora que se ha ido solo me queda ese que nunca existió. Ese al que le da miedo hasta el menor de los sentimientos. El que no quiere hablar, ni pensar, ni sentir y prefiere no arriesgarse con nada. Ese al que no quiero, porque no se parece en absoluto al hombre que conocí.

El mail ha sido horrible. Merecido, pero duro. Sincero, pero destructivo… No podía ser de otra manera. Yo también lo habría hecho así. Estábamos hechos el uno para el otro. Dos mentes fuertes, valientes… pero yo no estaba enamorada de él. Ni del otro.

Me enamoré de alguien que no existía y ya no me dejó querer a nadie más. Me enamoré de un cuento que hablaba de mi, de un muro con cubos de basura, de 5 minutos de besos, de mil risas, de mil bromas, de sinceridad, de pasión, de mil canciones, de una serie, de un abrazo protector… y me dio miedo volver a tener eso y que me lo quitaran de nuevo.

Cuando nunca tuviste nada, no echas nada de menos… pero cuando tuviste justo aquello que anhelabas y te lo quitaron…

He intentado no leerlo mas veces. No pensar en todas esas palabras y me he puesto a mirar internet a ver si se me pasaba el sofocón.

No le llames, no contestes, no hagas nada… es como morirse lentamente sin poder gritar por el dolor… te lo mereces… te lo mereces… elegiste… no le llames.

He mandado mensajes a otras personas para no enviárselo a él. Un perdóname. Un no te vayas. Un dame tiempo… deja que me recupere… es muy pronto…

Joder como duele esto. Se que es justo, pero duele demasiado.

Entonces lo he visto. El otro, sin pretenderlo, es como si me hubiera enviado un mensaje… él no se habrá dado ni cuenta supongo, porque es así. Pero ha abierto mi caja de Pandora y todo se me ha venido abajo.

No son las canciones que ha puesto. Son los intérpretes. Me recuerdan tantas cosas… mañanas eternas llenas de música y besos, charlas intempestivas sobre canciones que hablaban de nosotros… Me he quedado helada. A él ni siquiera le recuerdan a mi.

Decía que escuchaba esto:


Que derrumbe. Cuando pasó lo que pasó no paraba de escuchar a estos dos compositores. Me los descubrió él. Aquel que nunca existió. La mayoría de las canciones me recordaban a él… y a mi.  Me sé de memoria esa canción. La escuché todos los días, a todas horas… era la canción de mi cuadro… el que nunca terminé…

Las escuché tanto que compuse una historia con aquellas canciones… la historia que nunca fue sobre todo aquello que me quitaron y que jamás volveré a tener.


Dani me ayudó. Borró aquellas canciones de mi móvil. Abrimos la maleta juntos… fuimos destruyendo todas y cada una de las cosas que yo había construido en los últimos años. Quemamos aquella historia compuesta de canciones. Rompimos las fotos del pasado. Destruimos juntos, uno por uno, todos los recuerdos…

Ahora no está tampoco porque le dije que cerrara las puertas. Porque el 8 de enero inicié un ascenso en el que no pude incluirle. Porque no quería más regalos en mi vida. Porque fui completamente incapaz de responder a su canción del otro día…

¿Por qué es tan raro el amor? Siempre resiste mucho más de lo que dura
¿Por qué hay cuestiones en mi piel que sólo puede respondérmelas tu piel?
¿Por qué si vuelves a mandarme algún mensaje aún se me rompen las costuras?
¿Por qué si sientes lo de siempre tus ojos me dicen “ya no me haces falta…”?
¿Por qué si siento lo de siempre no me atrevo a decirte quédate?
¿Por qué será que la felicidad ya nunca nos devuelve la llamada?
                                                                                              Marwan

Y sin embargo… si volviera atrás… sabiendo lo que se… volvería a ir a ese cumpleaños, volvería a dejarme llevar con aquel hombre, volvería a decir lo que siento, volvería a ser yo por un breve espacio de tiempo, volvería a llamar a Dani, volvería a pedirle que se quedara cuando aquel ser desapareció, volvería a hablar con él cada noche, volvería a ir a ver un homenaje de Antonio Vega para llorar, borrar todas aquellas canciones y eliminar los recuerdos junto al único hombre que estuvo, sin quererlo, donde otros prometieron estar, sin pretenderlo.

Pero sobre todo, si volviera atrás… volvería a dejar sin respuesta aquel mail que me pedía que dijera algo porque estaba renunciando a mi, que sería el único si yo le aceptaba, que me habría seguido allá donde fuera… que sentía no haber podido llegar a mi… que se tragaba su orgullo, que yo era lo que quería y me estaba diciendo adiós…


Ya no me quedan sentimientos intensos. No hay marcha atrás.