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jueves, 22 de mayo de 2014

Palabras o Hechos

¿De verdad tenemos que elegir?. ¿O te lo dicen o te lo demuestran?.

Yo no quiero elegir. No me da la gana. Ni quiero, ni puedo.

Hay personas que te piden de deduzcas, que imagines, que te aventures a adentrarte en su cerebro y en su corazón para afirmar, de alguna manera, lo que sienten por ti a través de sus hechos.

Te dicen cosas como ¿Si no te quisiera no estaría contigo no?. ¿Si no me importaras no haría esto o aquello verdad?. Me resulta a veces tan egoísta y tan repulsivo…

¿Cuánta gente hay en el mundo que permanece al lado de otras personas sin quererlas?. ¿Cuánta gente hay que hace las cosas por costumbre, por educación, por respeto, sin sentir realmente nada por los que los rodean?.

Yo no quiero deducir, no quiero dar por hecho nada basándome en suposiciones.

Es tan fácil tener esa postura. Tan egoísta. Cada acto que realizas influye en la vida de los demás de una manera más o menos intensa. Tus intenciones no tienen por qué tener nada que ver con las suposiciones de los que te rodean. Tus intenciones, tus sentimientos, los sabes tú. Sólo tú y nadie más.

Cuantas veces vemos situaciones de personas que con sus hechos parece que demuestran a otras que hay un sentimiento detrás y al final, cuando todo acaba, sueltan aquello de: Yo no te prometí nada. Eres tu el/la que ha supuesto lo que te ha dado la gana.

Por eso son tan importantes las palabras. Cuando dices lo que sientes, eres tú el que te interpretas a ti mismo, no los demás.

Las palabras. Tan impresionantes siempre y tan mal utilizadas a veces.

Un te  quiero no deja lugar a dudas. Es un compromiso, es una promesa. Implica demasiadas cosas en si mismo como para decirlo a la ligera.

Pero si. Hay gente que lo dice a la ligera. Que quiere a todo el mundo y es capaz de soltarlo, a diestro y siniestro, como quien dice hola o buenos días.

De qué sirven las palabras si no van acompañadas de hechos. De qué sirven aquellos que te dicen mil veces que te quieren y luego te golpean, te humillan, te insultan…

Si, te quieren, de una manera retorcida e insoportable. De una manera que la mayoría de seres humanos no son capaces de entender. Y sin embargo, un te quiero, te puede atar para siempre a esas personas.

Yo no quiero elegir. No voy a suponer. No puedo tragarme un te quiero, un me importas, porque me lo digan.

Yo quiero palabras. Me alimento de ellas, me llenan, son el aire que respiro. Las quiero siempre. No voy a deducir nada de nadie. Necesito esas palabras que me hagan sentirme especial. Esas palabras que hacen que los demás se comprometan en el intento de algo.


Y quiero hechos que refrenden esas palabras. Que las hagan ciertas y únicas. Que hagan que esas palabras sean especiales porque son tuyas y suyas y de nadie más.