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domingo, 5 de octubre de 2014

Jorge y Esperanza

El viernes 3 de Octubre de 2014 se casaron Jorge y Esperanza, dos amigos muy queridos.

Fue, sin duda, la ceremonia más bonita y peculiar que he visto hasta el momento (siendo el maestro de ceremonias Ismael... no podía ser de otro modo).

Son una pareja fantástica, que por motivos de la vida, empezaron su relación teniendo que demostrarle al mundo, que lo suyo, "era de verdad". Y el mundo acabó rendido a sus pies, como no podía ser de otra manera.

Yo ya conocía a Jorge. Un hombre con un corazón enorme oculto tras una capa de valor, serenidad, cabezonería y dureza un tanto peculiares y admirables. Tiene infinidad de defectos, que se ven bastante pequeños en comparación con sus virtudes, entre ellas la de proteger a los suyos y perdonar... pero qué os voy a decir yo, si es mi amigo, y mis amigos son únicos en su especie.

Pocas veces me gustan las parejas de mis amigos. En mi cabeza no suelen estar a la altura, salvo excepciones que acaban convirtiéndose en grandes amigos a los que adoro y que, por supuesto, saben quienes son. En este caso, además, en mi cabeza, no era capaz de creer que le mereciera la pena a Jorge perder a determinadas personas, por una mujer. Así que no estaba yo muy convencida de aquello.

Un día vinieron a mi casa, después de mi divorcio, que fue cuando se conocieron ellos prácticamente. Ya había visto a Espe antes en una barbacoa, pero no había hablado con ella y tampoco sabía como se habían conocido en aquel entonces porque yo estaba, en esos momentos, absorta en mi infernal relación y no me enteraba de casi nada. 

El día que vinieron a mi casa y realmente la conocí me pasó algo que sólo me ha pasado otra vez en mi vida, con Antonio, que además siempre ha sido el que ha tenido el listón más alto de todos. 

Partamos de la base de que yo doy por hecho que no van a caerme bien, es así, me conozco. Le pongo un listón bastante alto y poco realista a las parejas de mi gente (algo que por desgracia, no hice en el pasado con las mías). Así que, en el primer momento, sonrío y paso el trago porque en el fondo se que el problema es mío, no de ellos, y con el tiempo, acabo adorándolos en algunos casos. 

Con ella, ya os digo, no fue así. La dulzura que desprende; el cariño, que se la escapa por cada uno de sus poros... me encandiló en el primer momento, era mi querido Simon, en mujer. Pero hubo algo, eso que casi nunca veo al principio, que me enamoró de ella... hacía que Jorge brillara y el conjunto de ambos, sentados en mi viejo sillón, charlando, con sus manos entrelazadas, era sencillamente perfecto.

Dentro de mi inmensa depresión, Jorge y Espe, ahí sentados, parecían poesía. Y su historia, contada por ellos, y no por las mil voces que me rodeaban... era increíblemente real, bonita, dura... e injusta con ellos.

Tenían clarísimo por qué estaban juntos y desde luego, no era algo pasajero y momentáneo... estaban hechos el uno para el otro, y en mi cabeza, viendo a esa personita, que más parecía un ángel caído del cielo, pensé, "es ella, claro que si, justo lo que Jorge se merece".

Los metí entre esas parejas que tengo (gracias a la vida, que a veces me regala cosas) y que solo con verlos crecer, como personas y en equipo, te dan un subidón de energía. Da igual lo que pase, que les vengan mal dadas, que cometan errores el uno con el otro... por encima de todo... se quieren, se admiran y acaban encontrando el camino que los hace estar unidos y mejorar como personas. No son perfectos, no, ni siquiera los que son "mi gente", son... personas. Y eso los hace más especiales que al resto. 

Nunca os contaré la historia de ninguna de esas parejas, así que no podréis admirarlos tanto como yo. No porque me avergüence, siento orgullo por cada una de esas historias y porque me hayan permitido ser la espectadora de ejemplos de superación tan increíbles en algunos casos. No las contaría porque son suyas, los respeto enormemente, los admiro en muchos casos y creo que el pasado debe quedarse en el pasado. Me basta con que ellos sepan quienes son y que su esfuerzo, para mi, es único. Aunque puede que algún día si os cuente lo que siento por ellos en algún otro texto como este.

Sus votos les definen perfectamente. Una romántica, tierna y dulce. El otro sereno, seguro y noble.

Ella, entre muchas otras cosas, que nos emocionaron a todos y nos hicieron soltar más de una lágrima, dijo: Eres mi persona, me completas... contigo he conocido lo que es la felicidad.

El dijo una frase que le identifica: "Hazlo o no lo hagas. Pero nunca lo intentes. Yo voy a hacerte feliz".

En su boda leí un texto, que os pongo a continuación:

Quizás debería empezar diciendo que me siento orgullosa de vosotros y del camino que habéis elegido.

No ha sido fácil, los apoyos no sobraban, pero eso no os frenó, os unió mucho más.

Conozco a Jorge de hace muchos años y, aunque es casi más cabezota que yo, es de esas personas que son un regalo en tu vida. Noble, fuerte, capaz de tirar de su carro y del tuyo, si hace falta.

Mis amigos son perfectos ante mis ojos, con sus defectos y virtudes. Únicos. Pequeños obsequios que me ha hecho la vida.

Cuando me enteré de vuestra historia pensé “¿de verdad le merece tanto la pena?”. Y si, la merecía. Sólo con mirarla te das cuenta de que lleva su nombre impreso en cada una de sus células. Esperanza.

Habéis hecho un equipo de esos indestructibles. Un tándem perfecto, capaz de superar todo aquello que se os pone por delante.

Separados sois increíbles. Juntos, insuperables. Os hacéis crecer el uno al otro. Os replanteáis vuestros valores según andáis el camino, porque hacer feliz al otro es una prioridad en vuestra vida.

Nos habéis enseñado que el amor nace en una mirada, en una sonrisa… pero hay que cuidarlo cada día. Que querer, es sentir que tu hogar está allá donde esté la otra persona. Que incluso cuando no la soportas, la amas. Que lo malo se minimiza en sus brazos y lo bueno, se agranda con su sonrisa. Que querer no es estar ciego, es ver la perfección en el conjunto.

Voy a terminar citando una canción de un cantautor, que me recuerda siempre a vosotros:

“Te quiero sin motivos y por mil razones. Te quiero porque aciertas cuando todo es un error.  Te quiero igual por tu sonrisa, por tu luz, por tus defectos.



No te quiero por difícil, te quiero, por supuesto.” (Marwan. “Te quiero”)

Os quiero mucho pequeños.