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miércoles, 30 de diciembre de 2015

Mi 2015

Ha sido un año raro, intenso y agotador. No podría definirlo como bueno, tampoco como malo.

Mi gente… mi gran regalo. Como siempre. Que grandes son.

De este año resaltaría que conocí a alguien especial. Eliminaría la gente cruel que me he encontrado, sobre todo a los de principios de año. 

Pediría disculpas a Elvira, mi gran Elvira, que la adoro y se lo he demostrado muy poco este año, no puede volver a pasar. Y a Bri, por ser tan mala amiga como he sido. Por no darla el cariño que ella me ha dado a mi y sin embargo quererla como no he sabido demostrarla. Y a mi prima, que la tengo desatendida todo el año por mis “luego te llamo” al igual que a Ali y Vicente. Lo siento.

Nació un canijillo preciosísimo. El de mi hermanito Javi. Le veo cumplir todos sus sueños al lado de una mujer magnífica y me hace inmensamente feliz.

Mi proyecto con Ana, mi hermana, una de mis dos columnas, mi pepito grillo. Tendré que encontrar el tiempo para que salga adelante. Vamos a trompicones. Pero lo conseguiremos, porque es nuestro sueño. Y los sueños, junto a alguien a quien quieres de una manera infinita, se cumplen.

Mi casa. No la tengo todavía y no os imagináis la pena que me da. Nunca he tenido una casa mía, en la que yo pudiera decir: “Este es mi hogar”. Y el caso es que si tengo un hogar. Está allí donde esté el corazón de mi Tati, mi otra columna. Ese sol capaz de darme y quitarme la vida. Esa persona, mi persona, que está por encima de todo. Hasta de mi mal humor.

Mis niños, ya grandes y buenos. Con un corazón que no se de dónde lo sacaron y que son lo que más admiro en el mundo.

Mis hermanitos "pequeños", ya no tan pequeños. Que me llenan de orgullo con cada paso que dan, con cada uno de sus pensamientos, con sus notazas en esos masters tan complicados, hasta con sus caras preciosas, porque son la pareja más bonita y dulce del planeta.

Este año resaltaría a mis padres. Siempre al quite incluso cuando mis muros les apartan un poco de mi vida, han sido como nunca este año.

Y quizás hoy, por ser hoy, resaltaría a dos personas mas por las que también siento cierta admiración. Dos personas comprensivas, con las cosas claras, sinceros, cercanos, que me han dado un momento de paz, sin tener por qué hacerlo, sin que me lo mereciera, en los tres días peores de este año.

Y a mi amigo J.A. que se ha venido desde el otro lado de España, solo para escucharme y consolarme.

Podría nombrar a todos aquellos a los que quiero a parte de los que he nombrado ya, todos sabéis cuantos sois. Gracias por ser vosotros. Antonio, David, Carlos (y su increíble madre, que me ha hecho la comida durante meses), Marta, Oscar, Susana, Angel, Diana, Alicia, Vicente,  Javi, Jose, Ana Maria, Anita… y muchos más, os adoro.


Pero aparte de los mencionados en todo este texto, volveré, como siempre, a dar las gracias a Jorge y a Espe. Porque si, por todo, por nada, por existir, por ser, por estar. Porque os admiro muchísimo. Porque adoro a mi niña dulce y tierna que siempre me dice lo bonito que es el futuro. Porque adoro a mi chico fuerte que siempre está al quite de cualquier cosa. Porque soy un desastre y nunca dejan de quererme.

Mi 2016 se lo regalo a Diana, será mi prota. Es su año y se merece que cada día sea especial.

Feliz 2016.