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jueves, 27 de octubre de 2016

El 21 de Diciembre

Va a llegar pronto. Es mi día. El que yo elegí para ser la protagonista. El único día que puedo serlo de todo el año.

Me han destrozado tantos cumpleaños que ya nunca los siento especiales. Las navidades son de mis hijos, hace años que es así.

Los aniversarios nunca significaron para mis parejas lo que significan para mi. Me he rodeado de personas que "no creían en esas cosas".

Ser la protagonista de tu propia vida es importante. Tener un día especial en el que tú existes. Este año estoy deseando que llegue.

No me creo nadie especial. Mas bien me veo llena de defectos, manías... siempre pienso que podría hacerlo mejor y a veces siento que la gente que me rodea piensa igual. Otras me lo demuestran con sus palabras.

Me siento sola. Incluso rodeada de gente. A veces creo que soy yo. Debo de esta loca o algo así. No es que no sienta el amor de los que me rodean. Es que no se romper el muro que construí a mi alrededor.

Me siento agotada. Nada sale bien a la primera. Hoy hablaba con alguien que está ayudándome y me decía que "como yo lo había hecho mal en el pasado, ahora ella no podía hacer lo que yo necesitaba y todo iba a ser mucho más largo".

Todo es mucho más largo conmigo. Siempre lo es.

Nada es para siempre. Miro atrás y veo demasiada lucha que no ha servido para nada pero parece que esa es la constante en mi vida.

Ya, lo se, "tengo dos hijos y lo que tengo que hacer es disfrutar de ellos" o algo así dirían algunos. Es tan fácil decir... Dar consejos absurdos que yo llevan a ningún sitio... "No pienses" me dijo alguien a quien quiero el otro día. "¿Y donde está el botón de apagar el cerebro?" pregunté yo.

Hay veces que no tienen sentido las cosas que te dice la gente.

Tengo mucha frustración acumulada. Demasiada. Siento que vuelvo a equivocarme de camino. Algo me lo dice en mi cabeza y no se qué es.

Necesito mi 21 de diciembre. Ojalá fuera mañana.