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sábado, 25 de enero de 2014

No mas sentimientos

Hace tiempo, no mucho, colgué en mi facebook una canción. Es difícil a veces colgar cosas y que la gente de ese momento no se sienta aludida, pero fue para alguien que había desaparecido hacía tiempo.

Hace poco volvió a entrar en mi vida en forma de amigo. Un amigo de los que te acompañan.

Llevaba meses escuchando problemas de otros. Problemas que en su mayoría venían de paranoias, indecisión y falta de seguridad. Pero nadie escuchaba los míos.

Cada vez que empezaba a hablar se me silenciaba y al final acababa escuchando yo las historias de los demás, sus problemas, sus comeduras de cabeza…

Un dia me sentí completamente sola y colgué esa canción. Siempre se la había dedicado a esa persona. Pensé que ya ni me leía pero me acordé, sin más, de lo bello que era que te escucharan. Que por una vez, alguien, simplemente te escuchara y te hiciera sentirte importante.

Hay gente que dedica demasiado tiempo a pensar sobre como vivir su vida y se olvidan de simplemente vivirla, pero él no es así.

El caso es que me leyó y vino. Me leyó y vino. Podría repetirlo mil veces. Vino. Fue la cita más tierna del mundo.

Hace apenas 10 minutos mi amigo, mi confidente, mi sol… me ha enviado un mail sin texto, sin encabezado, solo con esta canción, muy mía…


Pero yo no soy de las que le dedico tiempo a pensar en cómo vivir mi vida. Yo la vivo, la siento, la disfruto, la rio, la lloro… y tomo decisiones. Y le adoro. Es mi sol, mi confidente, mi amigo… y aunque le quiero porque es intenso, está vivo, es fuerte, sabe vencer el miedo y sobre todo y ante todo, es el único hombre con el que puedo ser yo misma, siempre, pase lo que pase, sin sentirme coartada, frustrada o rechaza… aunque es el único hombre que jamás me reprocha la montaña rusa en la que vivo y que no me recuerda continuamente que, a veces, no valgo y soy insoportable… no es mi compañero de viaje tampoco, porque no le admiro. Porque ya no admiro a nadie.

Y si estuviera delante, le diría que le quiero, que no desista, que siga a mi lado, que le necesito porque es la única contrapartida al vacío que siento en mi corazón, a la falsedad absurda que me rodea, a la mentira y el engaño. Le daría mil besos y le pediría que tuviera paciencia. Que me diera tiempo a crearme nuevas ilusiones en las que esté él dibujado.


Pero no está delante. No he contestado a su mail. Y ahora mismo, por escrito, en mi diario lo que le digo es esto: No abras la ventana esta vez. No lo hagas más. No sacies mi sed. Ahora no quiero existir. No quiero compartir, no quiero entregar nada, ni siquiera a ti, que tanto te mereces. No me sigas. No te tragues tu orgullo. No más sentimientos.