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martes, 7 de enero de 2014

El valor de las personas

Las personas solo tienen el valor que les damos y, en muchas ocasiones, les damos demasiado valor.

Es extraño como somos capaces de valorar a los demás en función de lo que nosotros sentimos y no de lo que valen en realidad. Pueden ser las peores personas del mundo, sin embargo, si alguna vez los quisimos o sentimos algo hacia ellos, les daremos valor.

Dependiendo de lo que sintamos podemos perdonar cosas increíbles, porque mantenemos la esperanza de que esa persona sea como nosotros pensamos que es.

No vemos la realidad, a veces ni aunque nos demos de ostias con ella.

No es extraño que una pareja se separe y al poco tiempo uno diga: No le reconozco, no se con quien me casé.

No es que esa persona haya cambiado, no nos equivoquemos, siempre fue igual. Es simplemente que hemos abierto los ojos y vemos, por desgracia, la realidad.

No aprendemos tampoco de los errores ajenos. Eso es un hecho. Es muy cierto el refrán que dice: Vemos la paja en el ojo ajeno y no vemos la viga en el nuestro.

Hay cosas que no deberíamos consentir. Simplemente por respeto a nosotros mismos. Cuando dejas que alguien cruce una línea, la cruzará siempre.


Somos capaces incluso de culparnos a nosotros mismos por situaciones que no hemos provocado, con tal de no asumir que la persona a quien quieres, no te quiere a ti.