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viernes, 31 de enero de 2014

Vuelve pronto

Hace un rato me acordaba de alguien que conocí y del que me despedí de la peor manera del mundo. Con vacio.

No se por qué me he acordado de ello ahora, pero ahí está. Tiempo después de que desapareciera de mi vida me acordé de él, igual que hoy y pensé que no despedirme había sido lo peor de todo lo que había sucedido con esta persona. Así que escribí esto:

No voy a decir adiós, porque esa no es la palabra adecuada. Sólo voy a decir vuelve pronto. Y si ese pronto se convierte en nunca, si se hace eterno… no importará, porque jamás lo sabré.

Es tan fundamental para mí la confianza…

Es tan imprescindible para mí la sinceridad ahora mismo…

Y si me esfuerzo te creo. A veces. A ratos. Pero no puedo alimentarme solo de pequeños momentos porque los necesito grandes, intensos y verdaderos.

No quiero sentir que te burlas cuando te cuento algo. No quiero que estés donde no quieres estar. No quiero más que lo que quieras darme.

Quiero que borres tus palabras. Las que duelen. Que las sustituyas por otras. Quiero un “me importas” sincero. Quiero un “hoy te necesito”. Como si yo importara.

Hemos vuelto a la nada. Poco a poco, paso a paso. Y no quiero cruzar esa puerta otra vez. Necesito que la cierres y tires la llave para confiar en ti. Pero eso es algo que sólo puedes hacer tu.


Vuelve pronto.

No, no era un vuelve pronto a él. Él no iba a volver nunca y yo no quería que volviera. Fue un vuelve pronto a un sentimiento, a una sensación bellísima.

No volvió, nunca. Así es la vida. Los trenes se van y vienen otros, pero ya no son iguales.

El caso es que ahora no se si quiero que vuelva esa sensación. La mayor parte del tiempo creo que no quiero nada más. Simplemente ha desaparecido. Lo substituí por ganas de experimentar y me quedé en eso. Pero tanto experimento me ha saturado. Y no voy a decir vuelve pronto pero... tampoco diré no vuelvas.