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miércoles, 6 de agosto de 2014

Ilusión

A veces todos nos sentimos así. "Nos acojona conseguir las cosas que soñamos... por si se tuerce el cuento. A veces nos desviamos y no sabemos cómo volver..." (Marwan. Desde que duermes junto a mi)

En fin, que así me siento yo esta noche y muchas noches desde hace meses. Parece que encuentro el camino a veces porque me guían, algunos me dais la mano y me decís: "es por aquí, coñe" (muy de mi amigo Jorge).

Me quedo con una frase de mi padre un día, en un salón, a las tantas de la mañana... "Tú siempre encuentras el camino, sólo ten paciencia contigo". Hoy estoy agotadísima.

Complico las cosas y cuando no lo hago yo, lo hacen otros y me salpican. Me pregunto por qué no nos gustan las cosas simples, por qué queremos siempre lo que no tenemos. Por qué nos quedan huellas imborrables de aquellos que nos hicieron daño y nuestros buenos momentos parecen, en ocasiones, simples anécdotas, salpicaduras de tinta, letras mezcladas a las que no damos suficiente significado.

Dejamos que ganen los malos. Aquellos que nunca nos quisieron, aquellos que nos despreciaron, aquellos que nos torturaron o que jugaron con nosotros… Seguimos siendo sus juguetes, demostrándoles que jamás seremos felices, como sí lo son ellos, porque sufrimos eternamente por el daño que nos hicieron.

Miramos desde pequeñas ventanitas al exterior, con miedo, y vemos pasar la vida, sin saborearla. Amargamos los mejores momentos con nuestros miedos, agobios y estupideces…

Y así ganan aquellos que no nos recuerdan. Aquellos para los que fuimos un lunar en un vestido, pequeño, redondo y vulgar, como los cientos de lunares que lo componen.

Somos hojas que se cayeron un otoño de un árbol majestuoso y vibrante, en algún bosque perdido. Nosotras le miramos mientras nos secamos, mientras palidecemos. Echamos de menos estar en sus ramas y nos consolamos viendo como se abraza con otros árboles y le crecen nuevas hojas. Y así pasa nuestra mísera existencia, recordando cuando éramos una hoja verde y sana llena de ilusión, recogida por sus ramas, mientras el viento nos balanceaba.

"Yo quiero ser árbol", nos decimos. Quiero que las hojas me miren mientras abrazo a otros árboles y ellas caen al vacío añorándome. No vemos que a los árboles también los cortan y los convierten en simple madera. No imaginamos que acabaríamos siendo un banco en un parque, donde los amantes se sientan, a besarse, mientras nosotros añoramos ser árbol de nuevo.


Yo no quiero ser hoja, ni árbol, ni banco en un parque. No quiero que ganen los malos y no quiero ser parte de ellos. Estoy agotada de este bucle, quiero salir de él y sonreír. Mirar a mi alrededor y ver que sí merece la pena no ser hoja, ni árbol, ni banco… ser sólo yo, un yo que encaja con algún otro, que un día quiso ser él, porque se cansó de añorar, y decidió darle significado a una salpicadura llena de letras, que formaban la palabra Ilusión.

https://www.youtube.com/watch?v=mhaMaUgjTW8&hd=1